Los vecinos del pasaje Lucía Aráoz al 2.400, en la zona suroeste de la capital, todavía no salen de su asombro. No pueden creer que “El Bicho”, como apodan al dueño de la tienda de indumentaria ubicada en esa cuadra, esté detenido por el crimen de Claudia Vallejo, de 37 años.
La mujer vivía a tres cuadras de allí, en el pasaje Lucía Aráoz al 2.400 y murió el lunes al recibir dos disparos de escopeta cuando intentaba proteger a un presunto ladrón que era perseguido por el comerciante, a quien acusan de haber apretado el gatillo, su hijo y otros dos hombres que también están detenidos.
Amalia Valdez (50), quien vive al frente de la casa del sospechoso y tiene un pequeño almacén en su casa, dijo a LA GACETA que conoce a “El Bicho” desde hace más de 30 años. “Este señor y su familia son excelentes personas y la verdad es que nos sorprendió a todo el barrio lo que sucedió. Se nos parte el corazón de tristeza por la situación que viven nuestro vecino, su esposa y su hijo, a quien vimos criarse en el barrio sin hacerle daño nunca a nadie”, relató la vecina.
Si bien fuentes de la investigación sostienen que no hay ninguna denuncia radicada sobre un ataque al local del sospechoso, Valdez aseguró que al empresario detenido el lunes le entraron a robar en el local “al menos dos veces” en los últimos tiempos. Precisó que “la primera vez que le robaron fue hace unos meses, lo que lo obligó a vender su moto para volver a comprar mercadería para la tienda, y la última durante la noche del 30 de diciembre, cuando rompieron la puerta con una barreta y le llevaron todo lo que tenía. Lo dejaron sin nada y lo que pasó después nos duele a todos, porque quedaron destruidas su familia y la de esta mujer que murió y dejó seis hijos huérfanos”, acotó la vecina, en alusión al crimen de Vallejo.
Valdez se quejó por la inseguridad en el barrio Ciudad Jardín (la Coronel Zelaya marca el límite entre esa barriada y el barrio Ejército Argentino, ubicado hacia el oeste, donde vivía la víctima del crimen). “Tenemos miedo de salir a la calle y nos vemos forzados a vivir encerrados tras las rejas de nuestras casas y negocios por temor a los robos y arrebatos”, argumentó.
Alejandra Vargas, quien vive a la par del local del comerciante detenido, dijo que se trata de “un buen vecino, que tiene buen trato con todos y no se mete con nadie. No puedo creer que esté preso. Él quedó muy afectado con el segundo robo que sufrió, la noche antes de Año Nuevo, uno nunca se imagina que pueda terminar en un hecho así”, agregó Vargas.
La vecina también habló sobre la inseguridad en la zona. “Los chicos de ahora se paran en la esquina a tomar y a drogarse y son los que provocan todo tipo de robos. No se salvan ni los chicos de la escuela, porque les roban las mochilas y los celulares”, detalló.
A su turno, Luciano Robles, quien vive a 50 metros de la casa de “El Bicho”, dijo que conoce al sospechoso “desde hace años” y que “nunca hubiera imaginado que se vea involucrado en una situación así”. El joven universitario de 20 años contó que la inseguridad es tal en el barrio que para ir a la facultad en la que estudia en la Quinta Agronómica, ubicada a pocas cuadras de su casa, tiene que hacerlo en taxi. “Lamentablemente no podes caminar estas siete cuadras porque estás expuesto a los asaltos, como ya le pasó a mi hermana una siesta cuando estaba en la parada”, justificó Robles.